martes, 7 de agosto de 2007

Huele a café, a inicio.


No es de mañana y llueve, la calle mojada huele a café. La lluvia se encima, se suma en chorros, se encharca en si misma. No acabo de despertar y huele a café, a inicio, la incertidumbre empacha una espera que acaba y todo comienza.

No tengo el estomago vacío y huele a café, casi siento el calor contra mis dientes, el sabor amargo del comienzo.

Estoy despierto y huele a café, a inicio, la noche ensucia la lluvia con gotas ciegas que golpean los restos del día. Hoy es ayer y huele a café, no tengo hambre, bostezo sin sueño, estoy detenido en el origen.

Huele a café, a inicio.

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