martes, 4 de septiembre de 2007

Crucigrama


Intento descifrar el sonido de sus dedos al pegar con el teclado, formo palabras en mi mente seleccionando letras como gajos de mandarina, probando cada una hasta encontrar una combinación convincente. Incertidumbre se cruza con malvavisco, que atraviesa a letargo y a sostén. Ternura se desprende de vacío y posibilita a caracol que a su vez rompe en resbaladilla,.
Justo de esa última “A”, como los elefantes en un acto circense colgando el rabo de la trompa se agarra arquetipo, que desafía su significado y se crucifica voluntariamente con nectarina.
Reencuentro surge tímido y cierra rotundo acompañado de ungüento y onomatopeya, papalote se amarra con un nudo imposible para volar muy alto junto a lámpara y elote.
Sus manos se detienen y sus ojos repasan las palabras saboreando su ritmo que provoca que se llenen de emoción, el sentido nace como un tejido resultante de la unión de todas esas letras al hilarse detrás de su silencio.
Sus dedos reposan en el teclado quietos y en espera de una orden definitiva, me mira y sonríe mientras en automático oprime con el dedo pequeño de la mano derecha la tecla definitiva, “Enter” (el mensaje ha sido enviado).