
La Iglesia católica ha decidido no quedarse fuera de la revolución de la información y las telecomunicaciones y en un acto sin precedente, ha comenzado a instalar espacios de intercomunicación para que los feligreses que se han alejado de la Fe, de la Iglesia y de las misas de domingo, puedan acceder a una forma de comunicación más inmediata, interactiva y personal con los Santos y Vírgenes de su preferencia.
Cabinas como la que se muestra en esta imagen han sido colocadas en varios establecimientos de vicio, como una estrategia para impactar a los creyentes con Fe disminuida durante sus actos pecaminosos, como parte de un esfuerzo que se ha dado a conocer a los medios de comunicación como “Proactividad de la Fe”.
Al respecto de esta nueva medida decidimos entrevistar al Arzobispo de la ciudad de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera.
¿Cuál es el objetivo del proyecto denominado “Proactividad de la Fe”?
Arzobispo: “Hay dos objetivos principales para este proyecto, el primero es acercarnos a la comunidad de creyentes con Fe disminuida en los espacios donde realizan actividades pecaminosas, con la esperanza de generar una reacción inmediata en la cual se comuniquen con Vírgenes y Santos, de manera que confiesen sus actos, procedan a recibir consejo y regresen al camino de la Fe. El segundo es un objetivo interno para la Iglesia católica, necesitamos establecer mecanismos de medición para poder detectar la atracción, retención y perdida de creyentes. Lo primero que le pedirán a cualquiera que decida utilizar un módulo intercomunicación celestial serán sus generales, con lo cuál, quedará registrado como un creyente en crisis en nuestra base datos. Un mes después de la fecha en la que se registre la primera llamada, nos pondremos en contacto con la persona en cuestión para preguntarle si ha asistido a por lo menos dos misas de domingo desde su primera llamada. Si la respuesta es positiva, el creyente será registrado como fiel y lo veremos reflejado en el aumento del índice de Fe.
¿Cómo se estableció el índice de Fe como un indicador para la Iglesia Católica?
Arzobispo: El índice de Fe es solamente uno de los indicadores que hemos decidido adoptar como parte del proceso de “Balancescordcardización” que la Iglesia Católica ha emprendido, como una reacción ante la perdida sistemática de creyentes sucedida en los últimos años. En lugar de luchar en contra de la tecnología, necesitamos aventajarnos de sus avances para llegar a nuestros creyentes y creyentes potenciales e impactarlos de manera más efectiva, además de utilizarla para medir la efectividad de las distintas iniciativas que tomemos para mejorar nuestra posición como institución.
Perdone la pregunta, talvez le parezca atrevida o casi insultante. Con la implementación de esta estrategia ¿Dónde queda la diferencia entre la Fe y la Coca Cola?
Arzobispo: No se preocupe, lo mismo le pregunte yo al señor Philip Kotler mientras nos hacía la presentación de su propuesta en la anterior reunión pontificia. Primero que nada me parece que los productos son totalmente distintos en cuanto a la vinculación emocional que pueden generar con el consumidor, en nuestro caso creyente. Pero la diferencia más trascendental esta en el beneficio que recibe el que consume cada uno de estos productos. La Fe es duradera, no se termina y sobre todo, no cuesta nada. La Coca Cola es un producto que no nos deja nada más que una sensación pasajera de placer y satisfacción. Esta estrategia pretende medir el cumplimiento de los objetivos para tomar decisiones en cuanto al proceder de la Iglesia Católica. La tecnología y los instrumentos de medición existen y si todos los están utilizando para beneficio propio, porque no los debemos de utilizarlo nosotros para el beneficio de todos, empezando por el de Dios. Es momento de reaccionar y entender que no podemos presenciar como la religión y la Fe se desvanecen ante la creciente oferta de opciones teológicas y la crisis de identidad que afecta todas las estructuras preestablecidas. En resumen, lo que estoy tratando de explicar es que la Iglesia Católica ha decidido adoptar una posición más competitiva, agresiva y proactiva, ante la amenaza del desvanecimiento de la influencia de Dios en la vida del hombre.
Cabe recalcar la importancia de la interactividad que la Iglesia nos propone en esta innovadora experiencia teológica. No más preguntas sin respuestas, la época de la inmediatez ha alcanzado la esfera de la divinidad. Sin duda es el inicio de una nueva era en donde la atención personalizada será la clave para reposicionar el desgastado concepto de la religión y la Fe.
Hasta el momento no se cuentan con suficientes datos para determinar los resultados de la primera etapa de implementación de las denominadas “cabinas celestiales”. Sin embargo estamos seguros que se generará una reacción importante ya que todos sucumbiremos ante la tentación del contacto telefónico celestial. Si alguno de los lectores de esta esquina cibernética ya lo hizo, este es el lugar correcto para documentar su experiencia.
Esperamos reacciones por parte de las cabezas de las distintas religiones alrededor del mundo. Se ha sentado un nuevo precedente y me atrevo a aseverar que estamos en la antesala de la evangelización digital.
Para más información comunicarse al
(01800) NOTEHAGASQUELAVIRGENTEHABLA
costo por llamada $50 pesos por minuto.
Cabinas como la que se muestra en esta imagen han sido colocadas en varios establecimientos de vicio, como una estrategia para impactar a los creyentes con Fe disminuida durante sus actos pecaminosos, como parte de un esfuerzo que se ha dado a conocer a los medios de comunicación como “Proactividad de la Fe”.
Al respecto de esta nueva medida decidimos entrevistar al Arzobispo de la ciudad de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera.
¿Cuál es el objetivo del proyecto denominado “Proactividad de la Fe”?
Arzobispo: “Hay dos objetivos principales para este proyecto, el primero es acercarnos a la comunidad de creyentes con Fe disminuida en los espacios donde realizan actividades pecaminosas, con la esperanza de generar una reacción inmediata en la cual se comuniquen con Vírgenes y Santos, de manera que confiesen sus actos, procedan a recibir consejo y regresen al camino de la Fe. El segundo es un objetivo interno para la Iglesia católica, necesitamos establecer mecanismos de medición para poder detectar la atracción, retención y perdida de creyentes. Lo primero que le pedirán a cualquiera que decida utilizar un módulo intercomunicación celestial serán sus generales, con lo cuál, quedará registrado como un creyente en crisis en nuestra base datos. Un mes después de la fecha en la que se registre la primera llamada, nos pondremos en contacto con la persona en cuestión para preguntarle si ha asistido a por lo menos dos misas de domingo desde su primera llamada. Si la respuesta es positiva, el creyente será registrado como fiel y lo veremos reflejado en el aumento del índice de Fe.
¿Cómo se estableció el índice de Fe como un indicador para la Iglesia Católica?
Arzobispo: El índice de Fe es solamente uno de los indicadores que hemos decidido adoptar como parte del proceso de “Balancescordcardización” que la Iglesia Católica ha emprendido, como una reacción ante la perdida sistemática de creyentes sucedida en los últimos años. En lugar de luchar en contra de la tecnología, necesitamos aventajarnos de sus avances para llegar a nuestros creyentes y creyentes potenciales e impactarlos de manera más efectiva, además de utilizarla para medir la efectividad de las distintas iniciativas que tomemos para mejorar nuestra posición como institución.
Perdone la pregunta, talvez le parezca atrevida o casi insultante. Con la implementación de esta estrategia ¿Dónde queda la diferencia entre la Fe y la Coca Cola?
Arzobispo: No se preocupe, lo mismo le pregunte yo al señor Philip Kotler mientras nos hacía la presentación de su propuesta en la anterior reunión pontificia. Primero que nada me parece que los productos son totalmente distintos en cuanto a la vinculación emocional que pueden generar con el consumidor, en nuestro caso creyente. Pero la diferencia más trascendental esta en el beneficio que recibe el que consume cada uno de estos productos. La Fe es duradera, no se termina y sobre todo, no cuesta nada. La Coca Cola es un producto que no nos deja nada más que una sensación pasajera de placer y satisfacción. Esta estrategia pretende medir el cumplimiento de los objetivos para tomar decisiones en cuanto al proceder de la Iglesia Católica. La tecnología y los instrumentos de medición existen y si todos los están utilizando para beneficio propio, porque no los debemos de utilizarlo nosotros para el beneficio de todos, empezando por el de Dios. Es momento de reaccionar y entender que no podemos presenciar como la religión y la Fe se desvanecen ante la creciente oferta de opciones teológicas y la crisis de identidad que afecta todas las estructuras preestablecidas. En resumen, lo que estoy tratando de explicar es que la Iglesia Católica ha decidido adoptar una posición más competitiva, agresiva y proactiva, ante la amenaza del desvanecimiento de la influencia de Dios en la vida del hombre.
Cabe recalcar la importancia de la interactividad que la Iglesia nos propone en esta innovadora experiencia teológica. No más preguntas sin respuestas, la época de la inmediatez ha alcanzado la esfera de la divinidad. Sin duda es el inicio de una nueva era en donde la atención personalizada será la clave para reposicionar el desgastado concepto de la religión y la Fe.
Hasta el momento no se cuentan con suficientes datos para determinar los resultados de la primera etapa de implementación de las denominadas “cabinas celestiales”. Sin embargo estamos seguros que se generará una reacción importante ya que todos sucumbiremos ante la tentación del contacto telefónico celestial. Si alguno de los lectores de esta esquina cibernética ya lo hizo, este es el lugar correcto para documentar su experiencia.
Esperamos reacciones por parte de las cabezas de las distintas religiones alrededor del mundo. Se ha sentado un nuevo precedente y me atrevo a aseverar que estamos en la antesala de la evangelización digital.
Para más información comunicarse al
(01800) NOTEHAGASQUELAVIRGENTEHABLA
costo por llamada $50 pesos por minuto.
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